miércoles, 21 de septiembre de 2016

Una reflexión antes de comenzar...

Muchas personas a lo largo de su vida, inclusive aquellas que no se consideren para nada religiosas, se han hecho este tipo de preguntas alguna vez en la vida: ¿Dios mio, por qué me pasa esto a mi? O tal vez: ¿Dios, cómo es posible que pueda pasar una cosa así? Si jamás se las han hecho, debo admitir que estoy muy sorprendido por su muy "buena suerte" o falta de preocupación por las cosas, respectivamente.


Puede que este tipo de preguntas, las antes mencionadas, nos hayan llevado con toda seguridad a hacernos en ocasiones preguntas existenciales un poco más profundas; ese tipo de reflexiones que surgen en momentos difíciles, en un arrebato filosófico o inclusive en una buena conversación entre amigos.

Como consecuencia lógica, las preguntas nos llevan a buscar respuestas. Respuestas que muchas veces pueden quedar en un limbo o ir directo al olvido, cuando la realidad y la dinámica del mundo material, de ese mundo tangible y esa sociedad con la cual nos relacionamos, apremia y exige de nuestra participación en el día a día (Trabajo, Universidad, Familia, Pareja, Deportes, Ocio, etc).

Algunas personas buscan respuestas a sus preguntas por medio de diversos sistemas. Unos son devotos en mayor o menor grado a alguna Religión, las cuales con diferentes matices unas de las otras, y en su concepción original, no buscan más que el perfeccionamiento moral del hombre en base a la ley de Dios (o dioses); otros afirman que al contrario son fieles o buscan una Filosofía de vida y prefieren trabajar sobre argumentos un poco más racionales que un dogma, y básicamente siguen una serie de normas que les dicta la conciencia, en función a su educación y su ética; y, finalmente aquellos que consideran a la Ciencia como su religión o su brújula y que en algunas ocasiones supeditan todo a la comprobación y mensurabilidad, es decir, difícilmente dan por cierto algo que no puede ser medido a través de los sentidos.

Ahora les pregunto a ustedes, mis lectores, antes de continuar...

¿Quién tiene verdaderamente la razón?

¿Donde está el punto de equilibrio?

¿Debemos aceptar y dar como cierto todo lo que está en los libros sagrados?

¿Es acaso nuestro modelo filosófico de vida, infalible?

¿Tiene la ciencia las respuestas a todas las preguntas sobre la existencia?

Cordialmente los invito a considerar, y si así lo desean, responder estas preguntas y compartirlas aquí o en familia.

En la próxima entrada conversaremos un poco sobre mi opinión personal sobre estas interrogantes.

Que dios nos bendiga a todos y que nos permita ser cada vez más humildes, benevolentes, indulgentes y caritativos.

Saludos.



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